UN ANÉCDOTA MÁS PARA RECORDAR
Me imagino que muchos de nosotros tenemos un recuerdo valioso de la niñez, uno que automáticamente genere un ataque de nostalgia.
Los eventos que son narrados sucedieron en el verano del 2004.
Cuando era niña junto con los demás niños del vecindario, esperábamos ansiosos la llegada de don Félix, el viejo heladero que recorría el barrio con su bicicleta, al oír su campanita y el grito de helados, todos dejábamos lo que estábamos haciendo y velozmente salíamos a su encuentro.
Don Félix era como un abuelo para nosotros, puedo asegurar que se sabía el nombre de cada uno de sus pequeños clientes y muchas veces hacía de árbitro en los partidos de fútbol a mitad de la calle.
Grande fue la sorpresa cuando el señor de los helados nos comunicaba que la marca Arcor sacaba una promoción especial, en el palito de madera de ciertos helados se podía encontrar la leyenda, "vale por otro", creo que ese año don Félix estuvo a punto de hacerse millonario con nuestras compras.
El verano terminaba y con el la promoción de los helados Arcor, es ahí donde mis amigos y yo planeamos una inocente broma, con un marcador negro escribíamos la frase "vale otro" en los palitos no ganadores y luego procedíamos a obsequiarlos a los chicos de la cuadra.
Rompíamos a carcajadas cuando un niño emocionado iba en busca de su premio y observar a don Félix negándole con un rotundo No, pero como era de esperar, los niños ya no caían en la broma y nadie quería aceptar nuestros regalos.
Un viernes por la tarde, a tres cuadras de nuestras casas, se observaba un tumulto de niños, donde el viejo heladero hacía lo suyo, dos de mis amigos se acercaron a hacer fila para comprar un helado, mientras tanto el tercero se dedicaba a buscar a una víctima potencial para la broma, no tardó mucho en hallarla, la niña nueva del barrio era el objetivo.
Su expresión lo decía todo, no tenía dinero para comprarle algo a don Félix, ante eso le fue obsequiado el palito falso de helado, sin perder más tiempo la niña fue por su reclamo del helado, mientras nosotros nos acomodábamos para ver el desenlace de la broma, pero grande fue la sorpresa al ver a don Félix entregando el helado.
Una sonrisa victoriosa se le dibujo en la cara del abuelo, dando a entender que nuestra broma habría fracasado.
Los eventos que son narrados sucedieron en el verano del 2004.
Cuando era niña junto con los demás niños del vecindario, esperábamos ansiosos la llegada de don Félix, el viejo heladero que recorría el barrio con su bicicleta, al oír su campanita y el grito de helados, todos dejábamos lo que estábamos haciendo y velozmente salíamos a su encuentro.
Don Félix era como un abuelo para nosotros, puedo asegurar que se sabía el nombre de cada uno de sus pequeños clientes y muchas veces hacía de árbitro en los partidos de fútbol a mitad de la calle.
Grande fue la sorpresa cuando el señor de los helados nos comunicaba que la marca Arcor sacaba una promoción especial, en el palito de madera de ciertos helados se podía encontrar la leyenda, "vale por otro", creo que ese año don Félix estuvo a punto de hacerse millonario con nuestras compras.
El verano terminaba y con el la promoción de los helados Arcor, es ahí donde mis amigos y yo planeamos una inocente broma, con un marcador negro escribíamos la frase "vale otro" en los palitos no ganadores y luego procedíamos a obsequiarlos a los chicos de la cuadra.
Rompíamos a carcajadas cuando un niño emocionado iba en busca de su premio y observar a don Félix negándole con un rotundo No, pero como era de esperar, los niños ya no caían en la broma y nadie quería aceptar nuestros regalos.
Un viernes por la tarde, a tres cuadras de nuestras casas, se observaba un tumulto de niños, donde el viejo heladero hacía lo suyo, dos de mis amigos se acercaron a hacer fila para comprar un helado, mientras tanto el tercero se dedicaba a buscar a una víctima potencial para la broma, no tardó mucho en hallarla, la niña nueva del barrio era el objetivo.
Su expresión lo decía todo, no tenía dinero para comprarle algo a don Félix, ante eso le fue obsequiado el palito falso de helado, sin perder más tiempo la niña fue por su reclamo del helado, mientras nosotros nos acomodábamos para ver el desenlace de la broma, pero grande fue la sorpresa al ver a don Félix entregando el helado.
Una sonrisa victoriosa se le dibujo en la cara del abuelo, dando a entender que nuestra broma habría fracasado.
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| Foto: Pinterest |

No todo en el mundo es bromas, ya que viendo en la situación que uno se encuentra tenemos que animarlo.
ResponderEliminarUna lección para los niños deporte del abuelo Félix.
Que grande es ese señor, que bonita historia:) mas personas así en el mundo
ResponderEliminarQue buen relato, me gustó mucho.
ResponderEliminarUna pequeña historia que evidentemente se identifica con nuestra vida y pequeños sucesos que nos marcan, y son enseñanzas llenas de anécdotas.
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